DE BOLONIA A PADUA Y RÁVENA

Cinco días entre pórticos, frescos, mosaicos y spritz

Del 4 al 8 de Mayo de 2016

 Comparte con Strada belleza, historias y aperitivos entre pórticos torres e iglesias. Un éxtasis ante los frescos de Giotto y el deslumbrante impacto de los mosaicos bizantinos.

Bolonia, la ciudad en la pernoctaremos, tan antigua como moderna, tan grande como pequeña, nos ofrece uno de los mejores callejeos italianos. 40 kilómetros de hermosos pórticos, torres medievales que apuntan al cielo, lugares que esconden sorprendentes tesoros como San Petronio, la Abadía de Santo Stefano o Santa Maria della Vita. La urbe universitaria en la que mejor se practica la italiana cultura del aperitivo vespertino. Pide una copa, y sírvete por el mismo precio lo que gustes. Los bares compiten en variedad y colorido, y un spritz bajo los pórticos de Bolonia, no tiene precio.

Desde Bolonia nos trasladaremos en tren a Padua, para pasar un día en esta ciudad cuyo centro histórico, de hermosas calles y plazas, es otra sorpresa para el visitante, y en la que además del Prato della Valle o la Basílica de San Antonio, la visita estrella será la capilla que sirve de cofre a una de las joyas más valiosas de la Historia del Arte. La capilla Scrovegni, en la que palpita el nuevo arte de Giotto y el corazón de quien contempla los casi mil metros cuadrados de frescos con los que el maestro anunció el arte moderno. 

La inesperada Rávena será otra de nuestras excursiones. Y es que nadie espera, al bajar del tren, apearse en pleno imperio bizantino. Fue la segunda capital de dicho imperio en época de Justiniano, y eso explica la antigüedad y riqueza de las basílicas y baptisterios, y los metros y metros de mosaico que brillan en esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Cinco días. Cuatro noches. Tres ciudades. Mil tesoros. Belleza infinita

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